Historia

HISTORIA

        El primer núcleo urbano de Jarafuel fue construido sobre la cima de un promontorio rocoso, de forma alargada, desde donde se domina visualmente todo el valle de Ayora - Cofrentes. Situado a unos 650 metros de altitud, constituye un enclave sumamente estratégico, característica que dio lugar a su primer nombre toponímico árabe: AL SARAFA, que significa " lugar elevado ".

       La estructura urbana responde a la de los típicos poblados de altura musulmanes, desarrollados alrededor del "hisn" o refugio amurallado que tenía como misión principal la protección temporal de las gentes y ganados cuando eran atacados por tropas hostiles.

Carecemos de documentación acerca de la época de su fundación, aunque, en base a ciertos indicios arquitectónicos estimamos que su origen puede remontarse a finales del siglo X.

Gobernaba por aquel entonces en Al Andalus el Califa omeya Hisam II, bajo la total influencia de Muhamad ibn Abi Amir al-Mansur, más conocido en nuestra Historia como Almanzor.

       A la caída del Califato de Córdoba comenzaron a surgir los reinos independientes o "taifas", quedando nuestro pueblo anexionado el reino eslavo de Valencia, bajo el gobierno de Mudaffar y Mubarak. Con la invasión almorávide tuvo diversos gobernantes, hasta que a finales del siglo XI pasó a formar parte de los territorios protegidos por Rodrigo Diaz de Vivar " El Cid Campeador", dueño y señor de casi toda la Sharqya o zona musulmana de Levante. A su muerte, principios del siglo XII, volvieron a ser dominados estos territorios por el imperio almorávide, hasta el año 1145.

Con la desaparición del imperio almorávide. Resurgieron de nuevos los reinos de "taifas" y nuestras tierras quedaron bajo el inestable gobierno de Said al-Dawla "Safadola" y, posteriormente, del valeroso Ibn Mardanix "Rey Lobo", que controlaba la zona valenciano-murciana. Ambos tuvieron que hacer frente a una nueva invasión africana que penetró en la Península el año 1147: los almohades.

En pocos años los ejércitos almohades habían sometido a la casi totalidad de los pequeños reinos taifas peninsulares, a excepción de los territorios del Rey Lobo, el cual acabó por someterse en el año 1170 al ser abandonado por sus familiares y colaboradores.

De la presencia almo hade en el Valle de Cofrentes nos han dejado constancia los historiadores árabes Said Al-Salá en su crónica "Mann bi-1-imana" y también Ibn Idari en su "Al-Bayan al-Magrib". Ambos relatan la desastrosa retirada de los ejércitos almohades del sitio de Huete (Cuenca) el año 1172, en que los maltrechos soldados musulmanes, al mando de su Emir Abu Yacub Yusuf, al llegar a la actual Requena equivocaron el camino de regreso, en su vuelta a Murcia, y llegaron a nuestro Valle donde acamparon hasta el día siguiente en que se dirigieron hacia Buñol. Era el día 5 de Agosto del año 1172.

La derrota de los ejércitos almohades en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) por Alfonso VIII de Castilla marcó la decadencia de su imperio y la disgregación de sus dominios. En el año 1228 se subleva en las tierras murcianas Abu Abd Allah Muhammad ibn Hud, que se proclama gobernador del reino musulmán de Murcia, bajo el patrocinio del Califato de Bagdad. Al año siguiente su autoridad era reconocida en todos los pequeños reinos del Este y Sur peninsulares, quedando Jarafiiel integrado en el Reino musulmán de Murcia.

En el año 1243, durante el mandato de Muhammad ibn Hud ad-Dawla, el reino de Murcia se pone bajo el protectorado del rey Fernando III de Castilla, firmándose las capitulaciones en Alcaraz. Pero las condiciones allí establecidas fueron incumplidas, de forma reiterada, por el infante castellano D. Alfonso - futuro Alfonso X el Sabio-, lo que provocó continuas protestas y sublevaciones de la población musulmana murciana. Al mismo tiempo, surgían problemas entre Castilla y Aragón por la delimitación de sus fronteras, pues la ambigüedad en los tratados de Tudilén (1151) y Cazóla (1179) sobre las zonas de conquista, ocasionaron graves enfrentamientos entre el rey Jaime I de Aragón y su yerno el infante Alfonso de Castilla, que se solucionaron con la firma del tratado de Almizra (1244).

Según consta en la Crónica de Jaime I, sobre la división de territorios hecha en dicho Tratado "...tocaron al Infante (Alfonso): Almansa, SARAZULL, hasta el río Cabriol... ", con lo que nuestro SarazulI (Jarafuel) continuaba perteneciendo al reino de Murcia bajo la protección castellana.

El clima de rebelión existente entre los mudejares murcianos degeneró en una gran sublevación que se extendió a todo el reino en el año 1264. El peligro que este levantamiento suponía para el vecino reino de Aragón, impulsó a su rey Jaime I a someter el reino de Murcia a la obediencia de Castilla, realizando la campaña a cargo de las arcas aragonesas y sin ninguna contraprestación por parte de su yerno Alfonso X de Castilla.

Dos años más tarde (1266) el reino musulmán de Murcia había sido totalmente sometido y sus principales poblaciones controladas por caballeros aragoneses y castellanas. La repoblación iniciada por el rey Jaime I en tierras murcianas tuvo escasa incidencia en los pueblos de nuestro Valle, ya que las tropas aragonesas instaladas en Ayora controlaban la población musulmana de los demás pueblos del Valle, apoyados por los almogávares, encargados de la custodia de la frontera aragonesa de la Muela de Cortes y sierra de Enguera.

La anexión del Valle de Cofrentes al Reino de Valencia (integrante de la Corona de Aragón) se realizo bajo el reinado de Pedro III de Aragón, en que el rey castellano Alfonso X concedió al monarca aragonés todos los pueblos del Valle en recompensa al favor que aquel le había dispensado al apoyar el nombramiento de Sancho IV el Bravo como futuro rey de Castilla. Esta cesión se firmó en Agreda (Soria) el día 27 de Marzo de 1281. Desde entonces Jarafuel pasó a pertenecer , de derecho, a la jurisdicción valenciana, aunque habría que esperar hasta la Sentencia Arbitral de Torrellas en 1304 y el Acuerdo de Elche de 1305, reinando Jaime II de Aragón, para su definitiva anexión de hecho.

El mismo rey Jaime II donó Jarafuel y demás pueblos del Valle al gobernador de Valencia D. Bernardo de Sarria, que lo mantuvo hasta el año 1322 en que lo entregó al infante D. Pedro, conde de Ribagorza.

       Al subir al trono de Aragón el rey Alfonso IV en 1327, se dedicó a reunir todas las propiedades y tierras que eran patrimonio de la Corona, ordenando "...la prohibición de separar de la Corona feudo, jurisdicción, ni derecho alguno... ". Pero esta real orden tuvo poca duración, puesto que su segunda esposa Da leonor de Castilla, consiguió diversas donaciones reales para ella y sus hijos, los infantes D. Fernando y D. Juan, entre las cuales estaba incluido Jarafuel, que fue donado al infante Fernando bajo el gobierno de su cuidador el almirante Bernardo de Sarria. Estos favores regios provocaron un permanente enfrentamiento entre la reina Leonor y el infante D. Pedro, hijo de Alfonso IV y su primera esposa Da Teresa de Entenza, que era el heredero a la Corona de Aragón.

A la muerte de Alfonso IV en 1336, su hijo y sucesor Pedro IV el Ceremonioso se planteó el objetivo de recuperar todas las tierras de la reina Leonor y el infante Fernando, para lo cual tuvo que recurrir a la fuerza de las armas. Esta bélica solución provocó la oposición del rey Alfonso XI de Castilla, hermano de Da Leonor, y de varios caballeros aragoneses que defendían los intereses del infante D. Fernando, entre los cuales se encontraban D. Jaime y D. Pedro de Jérica; éste último, aprovechando el ambiente de hostilidad entre ambos monarcas, atacó Jarafuel y los pueblos de su Valle como muestra de disconformidad con la política del Ceremonioso, posición que fue respaldada por la nobleza aragonesa.

Esta degradación en las relaciones entre Aragón y Castilla llegó a su punto culminante con la llamada " Guerra de los Pedros ", entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón. Durante este conflicto bélico nuestras tierras fueron escenario de los enfrentamientos entre dichos reyes, siendo atacadas por ambos bandos en varias ocasiones, hasta que, reintegradas definitivamente al dominio de Aragón en el año 1364, Jarafuel y los otros pueblos del Valle fueron donados por Pedro IV a su primo Alfonso de Aragón y Foix, conde de Ribagorza, el cual recibiría, más tarde, los títulos de Marqués de Villena (1367) y Duque de Gandía (1399).

Después Jarafuel pasó a manos de su hijo Alfonso de Aragón y Árenos, 2o Duque de Gandía, el cual hizo escritura de venta a favor de Da Leonor de Villena de los señoríos de Jarafuel, Teresa de Cofrentes y Palaciolis. Al morir Da Leonor sin descendencia, volvieron a reintegrarse al Ducado de Gandía.

Reinando en Aragón Alfonso V el Magnánimo, y tras el fallecimiento, sin dejar descendencia, de Alfonso de Aragón y Arenós en 1423, el Ducado de Gandía fue entregado al infante D. Juan de Navarra, hermano del rey. Este recompensó a Galvany de Villena los servicios que le había prestado con la concesión de los señoríos de Ayora, Teresa, Xarafull y Zarra; pero al morir el tal Galvany al año siguiente, volvieron a ser incorporados a la Corona como integrantes del Ducado de Gandía.

Desde el segundo tercio del siglo XV solamente pertenecían al Ducado de Gandía los cinco pueblos del Valle de Cofrentes ( Cofrentes, Jalance, Jarafuel, Teresa y Zarra ), puesto que Ayora siguió una trayectoria distinta en lo relativo a su jurisdicción señorial (Ducado del Infantado). El rey Fernando II el Católico, en 1483, vendió el Ducado de Gandía al cardenal Rodrigo de Borja por 90.000 ducados, adquisición que hizo para su hijo Pedro Luis de Borja.

       A principios del siglo XVI tuvo lugar en el Reino de Valencia un movimiento revolucionario contra la nobleza conocido con el nombre de "Gemianías". Los mudéjares jarafuelinos, al estar bajo la jurisdicción del Duque de Gandía, tomaron parte en la revuelta del lado antiagermanado, llevados más por el mantenimiento de sus medios de vida que por razones políticas, circunstancia que les llevó a sufrir las represalias y vejaciones de los grupos agermanados.

Los intentos de evangelización y conversión de la población musulmana decretada por el rey Carlos I en el año 1525 no dieron el resultado apetecido; por el contrario, esta medida no hizo sino fomentar la solidaridad morisca en torno a sus creencias religiosas frente a la continua agresión por parte de los "cristiano viejos", la Inquisición y el poder real. Este ambiente de hostilidad dio lugar a numerosas rebeliones de la ingente sociedad morisca que vivía en la zona levantina, una de las más importantes fue la de los musulmanes de la Sierra de Espadan, que acabó siendo sofocada por los ejércitos reales.

Muchos de aquellos moriscos que lograron huir de Espadan vinieron a buscar refugio en la Muela de Cortes y en los pueblos próximos, lugares que ofrecían unas inmejorables condiciones para esconderse y, además, contaban con el apoyo de la preponderante población morisca de toda esta comarca. Estas especiales circunstancias hicieron que nuestras tierras se convirtiesen en el foco de rebelión morisca más importante del Reino de Valencia.

      El decreto de Felipe II por el que se obligaba a todos los moriscos a convertirse al cristianismo provocó, en 1568, otra gran sublevación en las Alpujarras. Al ser reducida esta importante rebelión, muchos de aquellos moriscos vinieron a buscar refugio en los pueblos de nuestra Valle, incitando a sus pobladores a participar en un levantamiento general. Los primeros en iniciar la revuelta fueron los moriscos de Teresa de Cofrentes y Zarra, que animaban a los del resto del Valle a apoderarse del castillo de Ayora, cuya población era totalmente cristiana.

Los moriscos de Teresa nombraron caudillo a un tal Zamba y por la noche se dirigieron a Ayora, pero cuando estaban esperando a otros que debían incorporarse, fueron descubiertos por unos ayorinos que estaban regando, los cuales al ver la multitud de moriscos dieron la alarma y los moriscos se vieron obligados a volver huyendo hacia Teresa. Días después fueron identificados y castigados severamente.

       Los permanentes conflictos creados por los moriscos y las insalvables dificultades encontradas para su integración, hicieron que Felipe II ya se plantease la posibilidad de expulsarles de España, aunque esta decisión no llegaría a hacerse realidad hasta el año 1609, en que dicho rey firmó el Decreto en el que ordenaba la expulsión obligatoria de la población morisca (excepto los "seises") y su embarque hacia tierras africanas.

De nuevo fueron los moriscos de Teresa y Zarra los que comenzaron a instigar a los demás a resistirse a la orden de expulsión y enfrentarse abiertamente a las autoridades que debían llevarla a cabo. Muchos fueron detenidos y embarcados, pero una gran mayoría decidieron quedarse en la tierra que les había visto nacer y buscaron refugio en los montes de la Muela de Cortes, donde se concentraron muchos más llegados de todos los pueblos de la ribera del río Júcar.

El gobernador de Játiva intentó pactar con los rebeldes las condiciones de su rendición, concediendo el perdón a todos aquellos que se entregasen voluntariamente. Algunos se acogieron a las medidas de gracia y fueron embarcados, pero los del Valle de Cofrentes y Bicorp continuaron luchando contra las tropas reales junto a su caudillo Vicente Turigi (de Catadau), el cual fue traicionado por uno de sus correligionarios, siendo detenido y ajusticiado en Valencia. Con la muerte del reyezuelo Turigi se dio por finalizada la rebelión morisca de la Muela de Cortes.

Las repercusiones de la expulsión morisca de nuestras tierras fueron desastrosas, quedando los pueblos despoblados y las tierras abandonadas. El duque de Gandía se encargó de la repoblación del Valle de Cofrentes, tarea de enorme dificultad que se realizó de forma lenta y complicada con gentes, en su mayoría, procedentes de tierras castellanas. Las difíciles condiciones impuestas por el Duque en los contratos de arrendamiento de tierras para resarcirse del descenso de sus rentas, unidas a la presencia de la peste y otras epidemias, crearon una situación realmente caótica.

En el aspecto administrativo el Reino de Valencia estaba dividido en dos Gobernaciones (Valencia y Orihuela) y dos Tenencias de Gobernación (Játiva y Castellón). Jarafuel pertenecía a la Tenencia de Játiva.

El siglo XVIII comenzó con la muerte del rey Carlos II (1700), sin dejar descendencia. Esta especial circunstancia desencadenó la llamada " Guerra de Sucesión española " entre los pretendientes a la Corona: el Archiduque Carlos de Austria y el borbónico Felipe de Anjou.

Jarafuel tomó parte en la contienda de parte del Archiduque, por lo que sufrió el ataque y saqueo de las tropas borbónicas.

La batalla de Almansa que tuvo lugar el día 25 de Abril de 1707 significó la derrota de las tropas austracistas y la proclamación de Felipe V de Borbón como rey de España. Las represalias del nuevo monarca contra los simpatizantes del Archiduque no se hicieron esperar y la publicación del Decreto de Nueva Planta anulaba todos los fueros y privilegios valencianos, sometiendo todos sus pueblos a las leyes y forma de gobierno de Castilla y haciendo obligatorio el uso de la lengua castellana.

La estructura centralista se basaba en la Capitanía General, la Audiencia y la Intendencia. La administración territorial y local estaba diseñada para facilitar el control del poder local por la Monarquía. Así, el antiguo Reino de Valencia fue dividido en diez Corregimientos, al frente de cada uno se colocaba a personas afectas a la causa borbónica. Jarafuel pertenecía a la Intendencia de Valencia y al Corregimiento de San Felipe (Játiva). Al frente del municipio estaba el Regidor, nombrado por el Rey, que recaía normalmente en los herederos de los que ocupaban el cargo.

El año 1747 el Ducado de Gandía pasaba a manos de la familia Benavente para revertir años más tarde en el poderoso Ducado de Osuna, como consecuencia de los enlaces matrimoniales entre miembros de estas familias, con lo que Jarafuel quedaba integrado en los territorios pertenecientes a este último Ducado.

El año 1789, bajo el reinado de Carlos IV, el conde de Floridablanca establece una nueva división territorial del Reino de Valencia en trece Partidos o Gobernaciones. La Gobernación de Cofrentes comprendía los pueblos siguientes: Cofrentes, Casas Altas del Río, Xalance, Xarafuel, Zarra, Teresa, Ayora, Cortes de Pallas, Millars, Quesa, Vicorp, Navarrés y Tous.

Durante la Guerra de la Independencia española (1808-1814) el Valle sufrió la invasión de la tropas napoleónicas al mando del general Granier, que estableció su comandancia en Jarafuel, encontrando una tenaz resistencia por parte de los vecinos que aprovechaban la escabrosidad del terreno para acosar al invasor con táctica de guerrillas. Esta valerosa reacción popular provocó una cruenta represión de las tropas francesas, que saquearon los pueblos y fusilaron a muchos de nuestros paisanos.

Con la división militar napoleónica de 1809 quedamos adscritos al Departamento del Cabo La Nao, y al año siguiente, gobernando José Bonaparte, se nos agregó a la Prefectura de Alicante.

La vuelta de Fernando VII y la implantación del absolutismo generó graves altercados por parte de ciertos grupos anticonstitucionales, produciéndose sangrientos enfrentamientos en algunos pueblos del Valle, siendo reducidos los cabecillas y ejecutados en el año 1822.

El Real Decreto de 30 de Enero de 1822 divide el Reino de Valencia en 4 provincias, quedando encuadrado Jarafuel en la provincia de Játiva, a la cual estuvo ligado administrativamente hasta el año 1833 en que, abolido el sistema constitucional, pasamos a depender definitivamente a la provincia de Valencia

En el año 1833 era coronada, a los tres años de edad, Isabel II como reina de España. Este hecho dio lugar a una serie de guerras entre los partidarios de la nueva reina y los del pretendiente al trono Carlos María Isidro de Borbón, que adoptó el nombre de Carlos V, y sus sucesores. Estas contiendas civiles, conocidas como " Guerras carlistas ", tuvieron una duración de 43 años divididos en tres etapas: Ia) Guerra de los siete años (1833-1840), entre partidarios de la Regente María Cristina (cristinos) y los del pretendiente Carlos V (carlistas); 2a) Guerra deis matiners (1846-1849), que tuvo lugar en Cataluña al fracasar el casamiento de Isabel II con Carlos VI; y 3a) Entre 1872 y 1876, enfrentándose las tropas de Carlos VII y las de los gobiernos de Amadeo I, de la Primera República y de Alfonso XII, sucesivamente.

Esta confrontación bélica no fue ajena a nuestras tierras y en 1836 las facciones carlistas dirigidas por Quiles realizaron esporádicas incursiones en nuestro pueblo, dedicándose al pillaje y al robo.

Uno de los militares más destacados en la primera de estas guerras carlistas, a favor de Isabel II, fue el general Baldomero Espartero, cuyo prestigio le llevó a ser Regente de la Corona entre 1840 y 1843.

Por un Real Decreto del año 1836 la Cabeza de Partido, con sede en Ayora, es trasladada a Jarafuel, donde permaneció mientras estuvo en el poder el partido "ayacucho" cuyos partidarios, dirigidos por el general Espartero, apoyaron la política de nuestro pueblo como centro del Valle. El último Juez que estuvo en Jarafuel fue D. Segundo Sanjuan Álvarez, el cual era cesado, sin mediar causa conocida, al ser destituido de su cargo el general Espartero en 1843, volviendo a establecerse la cabeza de Partido Judicial en Ayora nuevamente.

      Durante este periodo Jarafuel conoció un gran esplendor económico. Según nos cuenta Pascual Madoz "... la producción de vino alcanzaba los 19.000 cántaros que se dedicaban en su mayoría a la fabricación de alcoholes; la producción de seda aumentó de forma notable, al igual que la de cera y miel, que se vendía a otros pueblos; la industria de las horcas consiguió un importante auge, llegándose a fabricar 1.100 docenas; hay 140 mulos y 200 asnos dedicados a la labranza y arriería; 2.000 cabezas de ganado cabrío y 3.500 de lanar; existen 2 fábricas de jabón, 1 batán, 6 molinos harineros, 1 molino de aceite, 3 prensas de colar cera y 3 hornos de pan cocer... ".

 

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