Patrimonio
PATRIMONIO de JARAFUEL
convento
      EL CASTILLO

    Durante el siglo X, los Califas de Córdoba dedicaron especial interés en la construcción de castillos y fortalezas a lo largo de la línea fronteriza islámico-cristiana, en la cual estaban nuestras tierras. La fortificación árabe de Jarafuel era un reducto amurallado, situado en un lugar estratégico, que servía de vigilancia y refugio en caso de ataque. Este tipo de fortalezas recibían el nombre de "husun", y en singular "hisn" .

     La descripción que nos hace D. Ramón Menéndez Pidal de las características de este tipo de construcciones defensivas es muy ilustrativa y se ciñe perfectamente a lo que era nuestro "castillo" o, más correctamente, nuestro "hisn".

    

    " El hisn, emplazado siempre en lugar elevado, o mejor en la cima de un cerro poco accesible, estaba ante todo constituido por un sólido recinto que lo circuía, salvo el caso de que por alguno de sus lados hubiera un tajo a pico. Tal muralla, hecha de manipostería o de tapial, estaba flanqueada por torres y fortines en sus ángulos, y tenía un camino de ronda y almenas. Casi siempre el recinto de la fortaleza no encerraba más que un espacio restringido y naturalmente muy accidentado, sin más ingreso que una puerta de sólidas hojas, forrada de placas de hierro. Dicho limitado recinto no era mas que un reducto, llamado "haram al-hisn" ("parte inviolable" del castillo) y no contenía más que unas pocas instalaciones permanentes: cisternas para las aguas pluviales, algún almacén de armas o de reservas de víveres, y ciertos alojamientos elementales en los torreones. Por debajo y fuera del recinto, donde la cuesta era ya menos empinada, empezaba el arrabal del castillo, en el que vivían las gentes de la guarnición con sus familias y los pocos artesanos y comerciantes que trabajaban en un mercadillo, a la sombra de una mezquita de modestas dimensiones. Los soldados de la guarnición regular disfrutaban por lo común del derecho de cultivar un pequeño trozo de tierra en las inmediaciones del castillo, cuyo usufructo tenían. Naturalmente, en caso de alerta la población del arrabal se encerraba en el reducto, tras de trasladar a él todos sus bienes muebles y el contenido de sus silos y graneros ".

    

     De lo que fue nuestro castillo o "hisn", solamente quedan dos torreones semicirculares, uno junto al otro, situados en la parte Norte de la fortificación y que flanqueaban el lado oriental de la puerta de entrada, pudiendo observarse algunos restos de la base de las murallas.

    

     En la actualidad, l a cumbre del cerro está terraplenada y en su perímetro se ven todavía las bases y rocas sobre las que se asentaban las murallas. En el terraplén se distribuyen las estancias del calvario en casalicios que encierran paneles cerámicos correspondientes .

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